En el marco de la tramitación del proyecto de ley que crea el Servicio Nacional Forestal, el día 9 de julio pasado, la Ministra de Medio Ambiente, Marcela Cubillos, informó a la Comisión Unida de Agricultura y Medio Ambiente del Senado de un acuerdo del Ejecutivo para que las Áreas Silvestres Protegidas,  que actualmente administra CONAF, sean traspasadas íntegramente al nuevo Servicio de Biodiversidad que se busca crear.

Este acuerdo exigiría modificar el texto ya aprobado por la Comisión de Agricultura, Silvicultura y Desarrollo Rural de la Cámara de Diputados, en el que se consagra en forma explícita la mantención de la administración del actual sistema de áreas protegidas en manos de CONAF.

El Colegio de Ingenieros Forestales desea enfatizar que ésta es una  decisión equivocada del Ejecutivo y sin fundamentos técnicos.

Conaf, que será en breve el Servicio Nacional Forestal, es el organismo del Estado que durante décadas ha alcanzado la tradición histórica, la experiencia, la calificación técnica y la estructura organizativa para administrar, gestionar, proteger y fiscalizar  la biodiversidad de los bosques fuera y dentro de las unidades que conforman el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado, además de controlar especies exóticas invasoras y ser los responsables de diseñar e implementar planes de conservación de especies forestales y de fauna nativa con algún grado de amenaza de extinción.

Por el contrario, el futuro nuevo Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, sin despliegue territorial ni funcionarios en terreno, se vería impelido a iniciar casi desde cero todas las labores antes descritas. No tiene sentido desmantelar un servicio que ha desarrollado, con un presupuesto ínfimo, uno de los más bajos del mundo por hectárea, labores que  han sido consideradas un orgullo para el país, a través de la gestión forestal sostenible que se realiza sobre los bosques y formaciones xerofíticas. La biodiversidad no ha estado abandonada, a pesar de las restricciones presupuestarias históricas con que CONAF ha desarrollado estas labores. Lo que corresponde, a juicio del Colegio, es reforzar presupuestariamente la labor del futuro Servicio Forestal en estas materias, probablemente con una parte del presupuesto que se piensa asignar al Servicio de Biodiversidad a crear.

Ampararse en recomendaciones de organismos internacionales para desmantelar la actual institucionalidad de conservación a cargo de CONAF, es una justificación muy insuficiente que desconoce la fragilidad conceptual sobre la que descansa la propuesta del Ministerio del Medio Ambiente. Insistimos en señalar que la naturaleza en Chile no comenzará a protegerse cuando se cree el Servicio de Biodiversidad, está siendo protegida desde hace décadas por los profesionales de CONAF, del SAG y del Ministerio de Agricultura. Este acuerdo de traspaso desconoce la posición, ampliamente difundida, de los sindicatos de trabajadores de la Corporación Nacional Forestal, de las autoridades de las Facultades de Ciencias Forestales de las más prestigiosas universidades, de los gremios profesionales y de numerosas organizaciones ambientalistas.

Sería bueno que la autoridad escuchara estas posiciones y revisara sus decisiones en esta materia. El Ministerio de Medio Ambiente tiene demasiados desafíos pendientes en materia de contaminación y de gestión del SEIA, así como desarrollar las políticas globales para la protección del ambiente, para hacerse cargo en lo operativo de un sistema de conservación que actualmente funciona, a pesar de las serias limitaciones de financiamiento. Difícilmente la biodiversidad verá mejorada su gestión y protección, bajo un nuevo servicio sin experiencia.

Por todo lo anterior, solicitamos que el acuerdo del Ejecutivo para el traspaso sea revisado y revertido.

 

COLEGIO DE INGENIEROS FORESTALES DE CHILE

 

Santiago, 17 de julio de 2018