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ENFRENTAR LOS INCENDIOS FORESTALES REQUIERE UN TRABAJO COLABORATIVO BASADO EN UN ANÁLISIS A LA ALTURA DE LA GRAVEDAD DE LOS HECHOS

Queremos iniciar esta declaración expresando nuestras más sentidas condolencias a familiares, cuerpo de bomberos y brigadas de combate por las trágicas pérdidas que han sufrido a raíz de los incendios que afectan a las regiones del sur del país.

EL fenómeno de los incendios forestales que afecta a nuestro país cada año es un problema complejo que responde a múltiples causas. No debe abordarse creyendo que hay una sola explicación y por lo tanto una sola solución. Debemos sospechar de quienes plantean soluciones simples y explican el fenómeno en términos de causas únicas. En este sentido, es recurrente en episodios como el que nos afecta en estos días leer análisis que omiten información relevante y generan una percepción equivocada en la ciudadanía, la que termina repitiendo consignas que requieren mayor profundidad en su análisis. Entre las afirmaciones más recurrentes están 1) los monocultivos, o quienes los plantan, son culpables de los incendios, 2) las especies introducidas son más inflamables y estos incendios no ocurrirían si los terrenos estuvieran cubiertos con bosque nativo, 3) los propietarios de plantaciones se benefician de los incendios a través de los seguros. Podríamos seguir enumerando afirmaciones de este tipo. Lo grave es que esta distorsión en el análisis invisibiliza la responsabilidad humana en esta tragedia. Los árboles no se queman solos, detrás de los más de seis mil incendios por temporada hay personas mal intencionadas o irresponsables, que son omitidas por parte de quienes insisten en culpar a quienes son víctimas de los incendios en vez de dirigir su mirada a quienes los provocan. Como ejemplo podemos señalar que las personas detenidas con bidones de bencina cerca de Los Ángeles y que huyeron tras el control policial, y que poco después de ser detenidas ya fueron liberadas. ¿Cómo explicamos esto a quienes lo han perdido todo?

Revisar el rol de los privados en la prevención y combate de incendios sobre su patrimonio es válido,  especialmente el tratamiento de las plantaciones cercanas a los centros urbanos y los tratamientos silviculturales necesarios en las plantaciones colindantes a poblados, pero eso no significa que debamos rebajar los estándares de análisis y reflexión creyendo que podemos utilizar cualquier hecho como un argumento para apoyar determinados cuestionamientos y al mismo tiempo descartando aquella información que no favorece la posición propia. Todos debemos trabajar por construir un debate que esté a la altura de la gravedad del fenómeno que nos afecta. Ningún problema de la magnitud del que enfrentamos se resuelve con medidas efectistas de corto plazo. Se requiere apelar a soluciones basadas en componentes técnicos, económicos, de educación y cultura ambiental, y especialmente de responsabilidad y conocimiento del tema, donde no caben las apuestas simplistas y lineales, que como cantos de sirena nos pueden hacer naufragar en el mismo corto plazo.

Avanzaríamos bastante como país si en vez de culpar a las plantaciones canalizáramos la indignación, y también la persecución, hacia quienes inician los incendios y no hacia quienes los sufren.

Finalmente, hacemos un llamado a la población a colaborar con todos quienes en estos momentos arriesgan sus vidas para controlar los incendios que afectan a nuestro territorio.

 

COLEGIO DE INGENIEROS FORESTALES DE CHILE

 

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